Brownie vegano

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Siguiendo los pasos de Nina, hace tiempo me animé a hacer esta receta de brownie (que, a su vez, sacó de Dimensión Vegana) super-mega-sencilla, con algún pequeño retoque.

Últimamente me he aficionado bastante a usar el cacao en polvo en vez de las tabletas de chocolate para cocinar en algunas recetas, especialmente por su sencillez (no hay que fundirlo, lo cual implica menos cacharros manchados y que no se quede nada por el camino -aunque ya no podamos meter el dedo para catarlo-) y, ahora que lo digo, por precio también sale (bastante) más rentable.

Total, ¿os animáis?

▶ Ingredientes: 
– 250 gr de harina
– 150 gr de azúcar (yo usé panela -azúcar integral de caña-)
– 150 ml de aceite de girasol
– 175 ml de leche vegetal (yo usé de soja)
– 60 gr de cacao amargo en polvo
– 60 gr (más o menos :P) de frutos secos pelados (yo usé avellanas, aunque lo suyo sean las nueces)
– 2 cucharaditas de levadura
– 2 cucharaditas de esencia de vainilla
– una pizca de sal

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▶ Preparación:
Precalentamos el horno a 180º y empezamos tamizando la harina y la levadura, añadiendo también el azúcar, la sal y el cacao. Por otro lado, mezclamos el aceite, la leche y la vainilla. Añadimos los líquidos a la primera mezcla y batimos hasta dejar nuestra masa sin ningún grumito. Finalmente, agregamos los frutos secos, mezclamos y lo enmoldamos (1).

Horneamos durante 40 minutos (estando bien pendientes) y comprobamos con un palillo que ya está del todo cocinado.

¡Y a por ello!
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(1)Truquillo de Papá: Hacemos una bola con el papel de horno que vayamos a usar. Lo mojamos, empapándolo bien, después lo apretujamos para quitar el máximo de agua y ya tenemos el material perfecto para cubrir cualquier molde de cualquier forma.

¡Besitos!

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Oatmeal (y Ricitos de Oro)

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El desayuno es la mejor comida del día.
Despierta el buen humor, permite el dulce sin remordimientos y tiene posibilidades infinitas*. ¿Qué más se puede pedir?

El caso. Una de las cosas maravillosas de la blogosfera es poder meter la nariz en cocinas ajenas, incluyendo algunas de la otra punta del mundo. De no tan lejos, pero sí a buena distancia, me leía y leo recetas de algunos desayunos mágicos. Y ante la tentación, la presente cayó de bruces ante el Porridge (con mayúscula).

¿Y qué es eso? Lo que llamamos Oatmeal no es más que lo que aquí denominaríamos como gachas de avena (y no sé vosotros, pero yo rehúso un poco el término en castellano -cuestión de belleza lingüística, entiéndase-). Y si habéis pensado en el cuenco frío de Mamá Oso en el cuento de Ricitos de Oro, no temáis**. Esto merece.

Sobre el uso de dos términos que nos pueden llevar a confusión, hay que decir que, al hablar de Porridge, nos estamos refiriendo a cualquier tipo de cereal entero hervido en agua o leche hasta que adquiere una consistencia característica y que se sirve caliente. El Oatmeal es un tipo de porridge hecho específicamente con la avena sin su respectivo salvado 🙂

Por aquí os dejo la receta base, modificable enteramente a vuestro antojo. Podéis probar distintas leches (me han chivado que con bebida de almendra está de muerte, y os cuento de primera mano que con la de coco el resultado es genial -aunque esta última suele ser bastante espesa y yo le añadí un poco de agua-) suprimir el dulce o agregar más (yo a veces añado un chorrito de sirope de ágave al servirlo), meterle cacao, matcha, canela vainilla al asunto… no sé, the sky’s the limit. Y por supuesto, lo mismo para el acompañamiento: frutas, frutos secos, flores (?) o lo que más os apetezca.

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* De hecho, aprovecho para enseñaros uno de los mejores trabajos de Nihacc: 365 desayunos veganos. Yo seguí día a día este proyecto, y puedo decir que tanto la idea como la realización (las fotos están impresionantes) son geniales. {Independientemente del veganismo de su cocina, echadle un ojo, de verdad.}
** ¡Sí! ¡Ricitos desayunó Porridge! La Wiki habla de sopa en su versión del artículo en español, pero en la escrita en inglés aparece claramente “porridge bowl”. Que no os líen. Desayunad esta pequeña maravilla.

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Os dejo la versión medida decentemente y su equivalencia mañanera rápida (y sin cacharreo) 🙂

▶ Ingredientes (para una ración):
– 25O ml/un vaso grande de leche (yo suelo utilizar de soja)
– 20 gr/una cucharada de panela (esto es opcional y sustituible por cualquier otro endulzante)
– 60 gr/5 cucharadas rasas de copos de avena finos

▶ Preparación:

Calentamos la leche en un cazo a fuego máximo. Justo antes de que hierva (cuando empiece a burbujear), bajamos a fuego medio y añadimos la panela y la avena.
Revolviendo de vez en cuando y tras unos 15 minutos (cuando adquiera la textura deseada, en realidad), lo retiramos, servimos y acompañamos como queramos 🙂

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¡Variedad en los desayunos, por favor!
¡Besito!

Bizcocho de arándanos

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¡… Arándanos!

Hace un tiempo un amigo me regaló un tarrito con estas maravillas y, a pesar de que los hubiera comido así solitos de uno en uno, me parecía que lo más adecuado hacer alguna recetilla con ellos. Y… bueno, podría haberlos incluido en unos muffins con chocolate blanco (es un triunfo seguro de sabores que tengo pendiente) o en alguna otra monada, pero los bizcochos tan básicos, facilones y ricos me tiran mucho, así que, sencillamente, no quise resistirme.
Como no eran muchos los arándanos, hice un bizcocho más bien chiquitín (para los que suelo preparar), pero todo es cuestión de doblar las cantidades ^^

Ingredientes:
– 150 gr de harina
– 100 gr de arándanos frescos (o congelados)
– 100 gr de mantequilla
– 65 gr de azúcar de caña
– 2 huevos
– 4 gr de levadura

Preparación:

Precalentamos el horno a 180 Cº.

Por una parte, tamizamos la harina con la levadura, y por otra mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar hasta tener una mezcla homogénea. Batimos los huevos y los incorporamos a la mantequilla con el azúcar. Después, a esto último agregamos poco a poco la harina con levadura, evitando cualquier grumo. Acabamos añadiendo con mimo los arándanos, procurando repartirlos bien pero sin revolver demasiado para que no se rompan.

Preparamos nuestro molde (yo lo hago siempre con el Truquillo de Papá (1)) y horneamos durante, aproximadamente, 45 minutos. Aunque iremos viendo su color, es importante comprobar que está hecho introduciendo un palillo (de brocheta) o cuchillo fino. Si sale limpio, ya está nuestro bizcocho 🙂

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1) Truquillo de Papá: Hacemos una bola con el papel de horno que vayamos a usar. Lo mojamos, empapándolo bien, después lo apretujamos para quitar el máximo de agua y ya tenemos el material perfecto para cubrir cualquier molde de cualquier forma.

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¡De corazón os digo que tenéis que probar esta preciosidad!
¡Un besito!
 

Helado de chocolate y plátano (V)

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Ya estaba tardando. Sí, se supone que debería tener un mono terrible de helados, y más con todo lo que he deseado la heladera (que, por fin, vino en Reyes), pero lo cierto es que no ando muy convencida de que el cacharro funcione del todo bien. Llega un momento, cuando empieza a estar preparado, en el que se traba la mariposa y emite un ruido no sólo desagradable, sino preocupante… Así que no sé, apenas he depurado alguna de las recetas al 100%, ni he preparado las maravillas que tenía en mente, pero espero hacerlo poco a poco forzando un poco la maquinita ^^’.

Igualmente, este helado queda muy bueno (no es el rey de los helados, pero si tienes todos los ingredientes en casa, no hay excusas válidas). Cuando hice las fotos había pasado una hora escasa en el congelador desde que lo saqué de la heladera (aunque también se podría haber consumido entonces), pero tiempo más tarde tenía una textura más compacta, aunque tengo que ponerme las pilas para buscar un poquito más de cremosidad.

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▶ Ingredientes (para 3-4 raciones):

– 300 ml de leche de coco
– 4 plátanos
– 6 cucharadas soperas de cacao puro
– 4 cucharadas soperas de azúcar de caña
– 2 cucharadas soperas de sirope de ágave (opcional)

▶ Preparación:

Batir todos los ingredientes y comprobar su dulzura. Si aún lo encontramos algo amargo, podemos añadir más azúcar o sirope. Dejar enfriar 4 horas en la nevera y, después, seguir las instrucciones de nuestra sabia heladera (y espero que la vuestra lo sea más que la mía).

Sugerencia: Servir con coco rallado por encima 😀

IMG_5507firmSeguiré trasteando, palabrita…

¡Besos!

Bizcocho de mermelada de calabaza

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Tenía rodando por la despensa un tarro de mermelada de calabaza y debía celebrar un poco el fin de exámenes. Así que enredé lo justo por internet, fui con ganas a la cocina, y salió esto.

La merienda quedó acompañada de un zumito de naranja y nectarina (una y una -si no os gusta tan espeso, siempre podéis rebajarlo con un poquito de agua-) 🙂

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▶ Ingredientes: 

– 250 gr de harina
– 150 gr de azúcar
– 100 ml de aceite de girasol
– 350 gr de mermelada de calabaza (yo usé un tarro de la marca Hero)
– 4 huevos
– 16 gr de levadura (un sobre)
– 1 cucharadita de canela (opcional)

También podéis añadirle un puñado de algún fruto seco que os guste, quedará genial 🙂

▶ Preparación:

Ponemos a precalentar el horno a 180 Cº.

Batimos los huevos y añadimos el azúcar (buscando que blanqueen). Vamos incorporando el aceite y después agregamos la harina y la levadura tamizadas junto con la canela. Por último, unimos nuestra mermelada a la mezcla.

Preparamos nuestro molde (yo lo hago siempre con el Truquillo de Papá (1)) y horneamos durante 40 minutos aproximadamente. Es importante recordar que se ha de comprobar que está hecho introduciendo un palillo (de brocheta) o cuchillo fino. Si sale limpio, ya está nuestro bizcocho 🙂

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1) Truquillo de Papá: Hacemos una bola con el papel de horno que vayamos a usar. Lo mojamos, empapándolo bien, después lo apretujamos para quitar el máximo de agua y ya tenemos el material perfecto para cubrir cualquier molde de cualquier forma.

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¡Besitos!

Batidos (de frutas del bosque, por ejemplo)

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Qué dulce el verano. Nos trae cosas nuevas, nos devuelve otras tantas y, sobre todo viene lleno de ganas

Adoro las frutas del bosque, pero normalmente no rondan por mi cocina: falta grave que me hace falta corregir. Y entre tanto y no, mientras miro de reojo las cerezas que ya vienen y las fresas que se van, me apeteció probar las frutas del bosque congeladas, que no tienen nada que ver con las frescas pero hay que reconocer son bien recurrentes. (Yo las compré en Carrefour, en un paquete de 450gr lleno de frambuesas, cerezas agrias, moras, grosellas negras y grosellas rojas.)

Y con lo tentadoras que son las meriendas de junio con batidos fresquitos, en un plis-plas me preparé esta pequeña y sencilla delicia. Os voy a contar las cantidades muy a ojo porque no me parece que sea necesario ser estricto con los batidos, son muy personalizables 🙂

▶ Ingredientes:

– Un vaso (250 ml) de leche de soja (o de vaca, o de almendra, o de…)
– Un puñadito de frutas del bosque (a ojo y al gusto)
– Una cucharada (un chorrito) de sirope de ágave

▶ Preparación:

Dejamos descongelar 5 minutillos el amor del bosque, vamos añadiendo leche (hasta conseguir la textura que más nos guste), ponemos a trabajar la batidora y agregamos el sirope.

 

Pero no me hagáis ni caso. Lo bonito del asunto es poner la receta patas arriba, agregar frutas, cambiar el endulzante (que yo soy muy fan del ágave y no me falta en casa, pero cualquier otra dulzura quedará genial) o quitarlo incluso, probar distintas bases líquidas (el zumo de naranja me parece una opción estupenda)…

Y así todos los batidos que se os ocurran. Yo normalmente utilizo lo que esté en ese momento en el frutero, agrego leche o zumo y me salto el endulzar lo dulce. Además, últimamente me he pasado al verde y muchas veces añado también unas hojitas de espinacas frescas. Me quedan pendientes batidos más cargados de verduras, de naranjas, verdes y blancos; tengo mucho verano por probar… y os animo a que hagáis lo propio 🙂

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¡Besitos!

Domingos dulces…

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Pensaba hacer en algún momento alguna entrada dedicada a magdalenas, cupcakes y muffins y dejaros mis recetas… y reconozco que tuve la tentación de hacerlo aquí y ahora, pero no. Hoy no. Hoy sólo una entrada rápida, dulce y soleada, como este domingo.

Y con esto, añadir que no dejo de enamorarme una y otra vez de la Fotografía Culinaria, de ese gran mundo (creedme, enorme) lleno de artistas (ya os contaré) que no dejan de sorprenderme y de hacer que quiera llevarme la luz desde sus cocinas hasta la mía. Me tiembla la cámara entre las manos, quiero paz…

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{Fresas para mamá (y los de casa):

1. Fundir chocolate (aquí utilicé cobertura de negro, blanco y otro de fresa –éste-). Lavar y secar bien las fresas.

2. “Mojar” cada fresa con choco negro (yo puse el líquido en una tacita pequeña para hacerlo más fácil y aprovecharlo más -como quien moja las galletas en la leche-).

3. Posar cada fresa sobre una superficie cubierta con film (plástico de cocina transparente) y dejar unos minutos en el frigo, hasta que haya endurecido un poco.

4. Manchar, dibujar o lo que salga con los otros dos chocolates (yo lo hice con una cucharita). Volver a meter al frigo hasta que estén del todo. ¡Y a merendar!

Por cierto. Seguro que hay algún truquito estupendo, cómodo y simple para no tener que apoyar una parte de la fresa directamente en la superficie y así poder dejarlas perfectas. Si alguien sabe, que se sienta libre de darme una colleja en forma de comentario y contarme su secreto (le pagaré con sonrisas y libélulas). Si no, ya buscaré a ver qué veo y os lo cuento.}

¡Feliz día de la madre  y feliz domingo!

 

(y os dejo esta canción de mi Vicky, que lleva todo el día manteniéndome la sonrisa pegada a la cara…)