Oatmeal (y Ricitos de Oro)

_IMG_8146 (3)FIRM640

El desayuno es la mejor comida del día.
Despierta el buen humor, permite el dulce sin remordimientos y tiene posibilidades infinitas*. ¿Qué más se puede pedir?

El caso. Una de las cosas maravillosas de la blogosfera es poder meter la nariz en cocinas ajenas, incluyendo algunas de la otra punta del mundo. De no tan lejos, pero sí a buena distancia, me leía y leo recetas de algunos desayunos mágicos. Y ante la tentación, la presente cayó de bruces ante el Porridge (con mayúscula).

¿Y qué es eso? Lo que llamamos Oatmeal no es más que lo que aquí denominaríamos como gachas de avena (y no sé vosotros, pero yo rehúso un poco el término en castellano -cuestión de belleza lingüística, entiéndase-). Y si habéis pensado en el cuenco frío de Mamá Oso en el cuento de Ricitos de Oro, no temáis**. Esto merece.

Sobre el uso de dos términos que nos pueden llevar a confusión, hay que decir que, al hablar de Porridge, nos estamos refiriendo a cualquier tipo de cereal entero hervido en agua o leche hasta que adquiere una consistencia característica y que se sirve caliente. El Oatmeal es un tipo de porridge hecho específicamente con la avena sin su respectivo salvado 🙂

Por aquí os dejo la receta base, modificable enteramente a vuestro antojo. Podéis probar distintas leches (me han chivado que con bebida de almendra está de muerte, y os cuento de primera mano que con la de coco el resultado es genial -aunque esta última suele ser bastante espesa y yo le añadí un poco de agua-) suprimir el dulce o agregar más (yo a veces añado un chorrito de sirope de ágave al servirlo), meterle cacao, matcha, canela vainilla al asunto… no sé, the sky’s the limit. Y por supuesto, lo mismo para el acompañamiento: frutas, frutos secos, flores (?) o lo que más os apetezca.

………………………………….
* De hecho, aprovecho para enseñaros uno de los mejores trabajos de Nihacc: 365 desayunos veganos. Yo seguí día a día este proyecto, y puedo decir que tanto la idea como la realización (las fotos están impresionantes) son geniales. {Independientemente del veganismo de su cocina, echadle un ojo, de verdad.}
** ¡Sí! ¡Ricitos desayunó Porridge! La Wiki habla de sopa en su versión del artículo en español, pero en la escrita en inglés aparece claramente “porridge bowl”. Que no os líen. Desayunad esta pequeña maravilla.

_IMG_8169 (2)FIRM640

Os dejo la versión medida decentemente y su equivalencia mañanera rápida (y sin cacharreo) 🙂

▶ Ingredientes (para una ración):
– 25O ml/un vaso grande de leche (yo suelo utilizar de soja)
– 20 gr/una cucharada de panela (esto es opcional y sustituible por cualquier otro endulzante)
– 60 gr/5 cucharadas rasas de copos de avena finos

▶ Preparación:

Calentamos la leche en un cazo a fuego máximo. Justo antes de que hierva (cuando empiece a burbujear), bajamos a fuego medio y añadimos la panela y la avena.
Revolviendo de vez en cuando y tras unos 15 minutos (cuando adquiera la textura deseada, en realidad), lo retiramos, servimos y acompañamos como queramos 🙂

_IMG_8111 (2)FIRM640

¡Variedad en los desayunos, por favor!
¡Besito!

Anuncios

Chorizo vegano

_IMG_5436firm

Entro en terreno peligroso… ¿o no?
Me siento un poco entre las cuerdas, obligada a responderos a la obvia pregunta antes de dejar simplemente una receta.

¿Por qué imitar productos que hemos rechazado?
Cada cual tiene su propia respuesta. En el mercado podemos encontrar “salchichas”, “hamburguesas”, “chorizos”, “morcillas” y un sinfín de alimentos (así hasta llegar a las gambas -sí, gambas-) que emulan cosas que dejamos atrás. Y es que a mayor variedad de productos, mayor variedad en nuestra dieta y mayor entretenimiento en la cocina y en la mesa. Pero, más allá, algunos también facilitan mucho las comidas. En mi casa -siendo yo la única comehierbas-, por ejemplo, si se preparan hamburguesas, yo saco una de las mías del congelador y tan ricamente ceno sin causar el menor estrago. Este tipo de preparados (en el que también podría incluir el seitán y el tofu) hacen que la convivencia con gente no vegetariana sea bastante más fácil.
Y sí. Muchos, sencillamente, echan de menos ciertos sabores. Yo apenas recuerdo cuatro cosillas y no siento melancolía alguna, pero muchísimos son los que han hecho grandes esfuerzos dejando atrás alimentos que realmente disfrutaban por ser coherentes con sus ideas. Y con la lluvia de críticas, yo sólo puedo decir que a esta gente no les encuentro el pecado.

Igualmente, en este punto me parece interesante aclarar que la mayor parte de los vegetarianos hacemos un uso bastante puntual de este tipo de preparados, puesto que más allá de sus precios (si es que los compramos ya hechos), una vez se rompen los esquemas clásicos respecto a las comidas (aunque esto es independientemente del vegetarianismo ^^), se abre un abanico inmenso de posibilidades y el hecho de “sustituir” (en cuestión de forma/gusto) alimentos se hace absolutamente prescindible.

Total. De vuelta a la receta, os puedo decir que no recuerdo cómo sabe el chorizo ni tenía especial interés en reproducir exactamente su sabor. He buscado en lo pragmático, intentando lograr una textura y forma similar para usarlo de una manera parecida. ¡Ah! Y mi crítica omnívora lo ha apreciado con ganas. Creo que eso dice bastante 🙂

IMG_5452 (2)FIRM

▶ Ingredientes (para… congelar/repartir por toda la comunidad de vecinos):

– 500 gr de gluten de trigo
– 650 ml de agua
– 10 cucharadas soperas/120 gr de pan rallado
– 1/4 de vaso/50 ml de salsa de soja
– 5 cucharadas/120 gr de arroz blanco hervido
– 4 cucharadas soperas de pimentón*
– 1 cuchara sopera de sal
– 1/4 cucharada sopera/3 gramos de levadura
– especias al gusto (yo puse 3 cucharadas de orégano)

También podéis añadir media cucharada de guindilla y otra media de ajo en polvo, si os animáis. ¡Por ahí dicen que así está genial!

* Soy una auténtica inculta con respecto al pimentón, pero puedo decir que el de la Vera es un condimento magnífico. Yo utilicé la mitad dulce y la otra mitad picante (a pesar de que no lo suelo tolerar demasiado bien ^^’), pero las proporciones están de mano de cada uno. En esta receta, todo picante añadido es al gusto, y en la mayor parte de las recetas se utiliza también guindilla. Como referencia, las cantidades que yo usé dieron como resultado un chorizo “con el puntillo”, pero muy apto para debiluchos como yo…

▶ Preparación:

En un bol grande, mezclamos todos los ingredientes secos: gluten, pan rallado, pimentón, sal, levadura y especias, dejando para el final el arroz y distribuyéndolo bien. Incorporamos después el agua y la salsa de soja (yo aconsejo mezclar los líquidos previamente para que no haya problemas de homogeneidad al añadirlo). Revolvemos hasta formar una masa uniforme de una textura algo chiclosa (exactamente igual que el seitán -al fin y al cabo, es la misma base-).

Preparamos unos 40/50 cm de papel film y sobre él iremos alargando un trozo de masa (podemos mojarnos las manos para que no se nos quede pegado), dejando libre una palma de espacio por cada lado. Cuando esté colocado, lo envolvemos con el film y vamos dándole forma de chorizo. Con un trozo de hilo, atamos primero las puntas, evitando dejar bolsitas de aire, y después vamos marcando con más hilo cada 5 cm aproximadamente (aunque esto es a gusto del consumidor). Cuando ya tengamos nuestras ristras hechas, es importante agujerear con un palillo o tenedor varias veces cada chori a lo largo del papel, con el objetivo de evitar que se nos rompa después (lleva levadura, así que crecerá un poquito).

Ponemos agua a hervir (de la orden de 1,5-2 litros, pero eso se ve en el momento), suficiente para cubrir los chorizos, y los dejamos en la olla 20 minutos. Et c’est tout!

Os recomiendo encarecidamente ver el vídeo de Dimensión Vegana para que quede todo bien clarito después de mis vagas palabras 😉

▶ Conservación:

Si los vamos a consumir próximamente, la nevera será la mejor opción. Sin embargo, la otra alternativa es congelarlos. Para ello, podemos separar los chorizos cortando por cada hilo y retirar el máximo de agua que sea posible (así no se formará -tanto- hielo) pero manteniendo el film. Cuando los queramos descongelar, los dejaremos en agua a remojo durante unas dos horas (luego habrá que escurrir con mimo) o bien los meteremos al micro (¡sin el film!).

IMG_5431firm
(No nací para ser carnicera y mis chorizos deformes lo demuestran.)

_IMG_5462firm
Pasado por la sartén 🙂

¿Y qué viene después? Pues chori salteado con unos champis y tomate (ideal para la pasta), bocatas, acompañamiento para las lentejas… no sé, ¡lo que surja!
(Qué ganas más tontas de barbacoa…)

¡Besitos!

Bizcocho de arándanos

_IMG_5657firm640

_IMG_5660firm2640

¡… Arándanos!

Hace un tiempo un amigo me regaló un tarrito con estas maravillas y, a pesar de que los hubiera comido así solitos de uno en uno, me parecía que lo más adecuado hacer alguna recetilla con ellos. Y… bueno, podría haberlos incluido en unos muffins con chocolate blanco (es un triunfo seguro de sabores que tengo pendiente) o en alguna otra monada, pero los bizcochos tan básicos, facilones y ricos me tiran mucho, así que, sencillamente, no quise resistirme.
Como no eran muchos los arándanos, hice un bizcocho más bien chiquitín (para los que suelo preparar), pero todo es cuestión de doblar las cantidades ^^

Ingredientes:
– 150 gr de harina
– 100 gr de arándanos frescos (o congelados)
– 100 gr de mantequilla
– 65 gr de azúcar de caña
– 2 huevos
– 4 gr de levadura

Preparación:

Precalentamos el horno a 180 Cº.

Por una parte, tamizamos la harina con la levadura, y por otra mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar hasta tener una mezcla homogénea. Batimos los huevos y los incorporamos a la mantequilla con el azúcar. Después, a esto último agregamos poco a poco la harina con levadura, evitando cualquier grumo. Acabamos añadiendo con mimo los arándanos, procurando repartirlos bien pero sin revolver demasiado para que no se rompan.

Preparamos nuestro molde (yo lo hago siempre con el Truquillo de Papá (1)) y horneamos durante, aproximadamente, 45 minutos. Aunque iremos viendo su color, es importante comprobar que está hecho introduciendo un palillo (de brocheta) o cuchillo fino. Si sale limpio, ya está nuestro bizcocho 🙂

………………………………………………………..……………………………………………..…………………

1) Truquillo de Papá: Hacemos una bola con el papel de horno que vayamos a usar. Lo mojamos, empapándolo bien, después lo apretujamos para quitar el máximo de agua y ya tenemos el material perfecto para cubrir cualquier molde de cualquier forma.

_IMG_5761_FIRM

¡De corazón os digo que tenéis que probar esta preciosidad!
¡Un besito!