Bizcocho de mermelada de calabaza

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Tenía rodando por la despensa un tarro de mermelada de calabaza y debía celebrar un poco el fin de exámenes. Así que enredé lo justo por internet, fui con ganas a la cocina, y salió esto.

La merienda quedó acompañada de un zumito de naranja y nectarina (una y una -si no os gusta tan espeso, siempre podéis rebajarlo con un poquito de agua-) 🙂

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▶ Ingredientes: 

– 250 gr de harina
– 150 gr de azúcar
– 100 ml de aceite de girasol
– 350 gr de mermelada de calabaza (yo usé un tarro de la marca Hero)
– 4 huevos
– 16 gr de levadura (un sobre)
– 1 cucharadita de canela (opcional)

También podéis añadirle un puñado de algún fruto seco que os guste, quedará genial 🙂

▶ Preparación:

Ponemos a precalentar el horno a 180 Cº.

Batimos los huevos y añadimos el azúcar (buscando que blanqueen). Vamos incorporando el aceite y después agregamos la harina y la levadura tamizadas junto con la canela. Por último, unimos nuestra mermelada a la mezcla.

Preparamos nuestro molde (yo lo hago siempre con el Truquillo de Papá (1)) y horneamos durante 40 minutos aproximadamente. Es importante recordar que se ha de comprobar que está hecho introduciendo un palillo (de brocheta) o cuchillo fino. Si sale limpio, ya está nuestro bizcocho 🙂

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1) Truquillo de Papá: Hacemos una bola con el papel de horno que vayamos a usar. Lo mojamos, empapándolo bien, después lo apretujamos para quitar el máximo de agua y ya tenemos el material perfecto para cubrir cualquier molde de cualquier forma.

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¡Besitos!

Ensalada de lombarda (V)

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¡Verano! ¡Calor! El cuerpo pide ya algo fresquito. ¿Y qué mejor que una ensalada (más allá de la aburrida lechuga con tomate)?

Como las ensaladas (y tantos platos en la cocina) son generalmente muy flexibles, me ahorro las cantidades, dejándolas a vuestro gusto 🙂

▶ Ingredientes:

– Col lombarda
– Tomate
– Maíz dulce en grano
– Anacardos
– Hummus (¿un par de cucharadas grandes/persona?) (1) 
– Sésamo crudo
– Aliño (aceite de oliva y vinagre de Módena)

▶ Preparación:

Cortamos la col y el tomate y lo mezclamos el resto de ingredientes. (Veréis que en esta ocasión añadí también un poquito de puerro y calabaza que pasaron rápidamente por la sartén, pero realmente no forma parte de la idea de ensalada.) Para los aliños “clásicos” siempre suelo utilizar vinagre de Módena, que me chifla, pero como todo y como siempre, podéis hacerlo como más os guste.

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(1) El hummus es una pasta a base de garbanzos y tahini (sésamo tostado) muy usada en todo Oriente Medio. Como quiero dedicar una entrada completa a esta maravilla, no os contaré mucho más, sólo deciros que deberíais probarlo si no lo habéis hecho ya 😀

Yo en esta receta usé hummus comprado (yo lo cojo en Mercadona y no está nada mal), pero lo ideal es el hecho en casa, cómo no 🙂 Ya os dejaré recetilla.

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¡Besines!

Batidos (de frutas del bosque, por ejemplo)

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Qué dulce el verano. Nos trae cosas nuevas, nos devuelve otras tantas y, sobre todo viene lleno de ganas

Adoro las frutas del bosque, pero normalmente no rondan por mi cocina: falta grave que me hace falta corregir. Y entre tanto y no, mientras miro de reojo las cerezas que ya vienen y las fresas que se van, me apeteció probar las frutas del bosque congeladas, que no tienen nada que ver con las frescas pero hay que reconocer son bien recurrentes. (Yo las compré en Carrefour, en un paquete de 450gr lleno de frambuesas, cerezas agrias, moras, grosellas negras y grosellas rojas.)

Y con lo tentadoras que son las meriendas de junio con batidos fresquitos, en un plis-plas me preparé esta pequeña y sencilla delicia. Os voy a contar las cantidades muy a ojo porque no me parece que sea necesario ser estricto con los batidos, son muy personalizables 🙂

▶ Ingredientes:

– Un vaso (250 ml) de leche de soja (o de vaca, o de almendra, o de…)
– Un puñadito de frutas del bosque (a ojo y al gusto)
– Una cucharada (un chorrito) de sirope de ágave

▶ Preparación:

Dejamos descongelar 5 minutillos el amor del bosque, vamos añadiendo leche (hasta conseguir la textura que más nos guste), ponemos a trabajar la batidora y agregamos el sirope.

 

Pero no me hagáis ni caso. Lo bonito del asunto es poner la receta patas arriba, agregar frutas, cambiar el endulzante (que yo soy muy fan del ágave y no me falta en casa, pero cualquier otra dulzura quedará genial) o quitarlo incluso, probar distintas bases líquidas (el zumo de naranja me parece una opción estupenda)…

Y así todos los batidos que se os ocurran. Yo normalmente utilizo lo que esté en ese momento en el frutero, agrego leche o zumo y me salto el endulzar lo dulce. Además, últimamente me he pasado al verde y muchas veces añado también unas hojitas de espinacas frescas. Me quedan pendientes batidos más cargados de verduras, de naranjas, verdes y blancos; tengo mucho verano por probar… y os animo a que hagáis lo propio 🙂

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¡Besitos!

Pan de soda irlandés.

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Nunca había hecho pan hasta el San Patricio (17 de marzo) de este año, cuando vi esta receta en uno de los blogs que sigo y que os recomiendo, “Tengo un horno y sé cómo usarlo” (no es vegetariano, pero Señor, qué maravilla). Ultra rápida. Mega fácil. Sin dejar fermentar. Haces la masa, al horno y a comer. Mi problema con respecto a cocinar pan siempre ha sido el tiempo de fermentación (fijaos qué trauma); una cuestión de vagancia y de no poder ver el resultado en el mismo momento. Una tontería, vaya.

Aunque no he vuelto a hacer pan desde entonces, espero ponerme al lío sin tardar y ya con menos miedo (que tengo amigos aficionados a la panadería y ganas de pedir las recetas de las que fardan…). No he probado el pan de soda original, así que no puedo comparar, pero sí diré que estaba muy bueno. No es tan ligero como el pan al que estamos acostumbrados en la Península para comer diariamente, este es mucho más contundente. Perfecto para empezar el día, perfecto para la prisa, perfecto para cuando, sencillamente, apetezca… Aquí os dejo la receta del blog que os he comentado más arriba:

▶ Ingredientes: 

– 500 gr de harina de fuerza (blanca o 1/2 y 1/2 integral)
– 420 ml de buttermilk (podemos hacerlo con 400 ml de leche y el zumo de medio limón o bien con 20 ml de vinagre blanco. Mezclar y dejar reposar durante 15 minutos) (1)
– Una cucharadita de bicarbonato sódico
– Una cucharadita de sal

▶ Preparación:

Precalentamos el horno a 200º. Mezclamos la harina con la sal y el bicarbonato, y añadimos el buttermilk hasta formar una masa pegajosa. Enharinamos la mesa o la zona donde vayamos a trabajar el pan, y doblamos un par de veces la masa, dándole forma de hogaza. Hacemos una cruz en la parte superior con un cuchillo y espolvoreamos con más harina. Horneamos durante 30-35 minutos (hasta que esté dorado) y dejamos enfriar.

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(1) El buttermilk era, antiguamente, el suero de mantequilla obtenido al batir la nata (a partir de la parte grasa se hacía la mantequilla y el sobrante resultante era este suero). Sin embargo, actualmente se le añade un tipo de bacterias a la leche y se deja fermentar, volviéndola ácida. En algunos países -Países Bajos, Alemania, Dinamarca o India- se usa directamente como refresco (quién dijo miedo) y también forma parte de la elaboración de panes, sopas y salsas cremosas.

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A mí me encantó desayunarlo con un poco de aceite de oliva, tomate natural y una pizca de albahaca seca 🙂 De verdad, es un ratito nada más y merece muchísimo la pena (tengáis o no paciencia).

¡Besito!