Tarta Carpe diem.

Era necesario empezar a lo grande. Lejos de ensaladas aburridas y tópicos, me apetecía comenzar este proyecto con azúcar suficiente para un año entero (…o dos). No pretendo que esta sea la línea general del blog ni mucho menos, lo primero porque esto no es lo que se ve en mi cocina todas las semanas, y lo segundo porque, a pesar de ser una enamorada del dulce, tengo mis límites, y sí, esto está verdaderamente a tomar por saco de lo razonable.

Pero ha quedado rica, rica, rica. Y es que no todos los días un hermano cumple 12 añazos. La receta viene de aquí y de allá, aunque la base está sacada casi íntegramente del blog de Pepa Cooks. Os recomiendo encarecidamente que no os paséis tanto como yo con los glaseados que recubren la tarta. Vuestra salud lo agradecerá.

TARTA “CARPE DIEM”

▶ Para el bizcocho:

– 250 gr de harina de trigo
– 200 gr de azúcar
– 250 gr de mantequilla
– 225 gr de chocolate para fundir
– 5 huevos
– 16 gr de levadura química (un sobre)

▶ Crema para el relleno del bizcocho:

– Dos paquetes de galletas Oreo doble crema
– 200 gr de queso de untar (tipo Philadelphia)
– 75 gr de mantequilla
– 50 gr de azúcar glass

▶ Para el frosting (1) base de chocolate:

– 225 gr de mantequilla a temperatura ambiente
– 200 gr de azúcar glass
– 150 gr de chocolate (yo usé uno de 70% cacao)

▶ Para el frosting (1) decoración de chocolate blanco:

– 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
– 100 gr de azúcar glass
– 60 gr de chocolate blanco para fundir

▶ Otras decoraciones:

– Mini galletas oreo
– Fideos de chocolate

_IMG_2565

Empezamos…

Haciendo el bizcocho. Precalentamos el horno a 180ºC y vamos derritiendo la mantequilla y el chocolate (y reservamos). Batimos el azúcar con los huevos y tamizamos (2) la harina y la levadura sobre la mezcla anterior. Mezclamos bien y añadimos la mantequilla y el choco. Cuando esté la masa, preparar el molde (yo siempre uso papel de horno para cubrirlo (3)) y hornear durante 55 min aproximadamente. Que no falte el truco del palillo en el centro para comprobar en caso de no estar seguros. Dejamos reposar y enfriar.

Después hacemos el relleno. Para ello, vamos a quedarnos solamente con el interior de las galletas Oreo: la crema. Sencillamente, quitad una de las tapas y ayudaros con un cuchillo para separar lo que os queda. Reservad 12 de esas tapas y trituradlas (de forma que quede un polvillo, aunque se pueden dejar algunos trocitos pequeños) para usar después. Unir a los círculos de crema la mantequilla y el azúcar para batir bien fuerte durante 3 minutos. Cuando ya estén totalmente mezclados, añadir el queso y batir más suavemente. Al final, agregar las tapas de oreo que habíamos triturado previamente, mezclando suavemente con una cuchara.

Y de la que estamos, hacemos dos cortes al bizcocho, de manera que tengamos tres capas (hacedlo con cuidado, procurando usar un cuchillo de filo largo para hacer cortes enteros y limpios de cada vez). Si lo consideráis necesario, podéis hacer también un corte en su parte superior para que quede totalmente plano y retirar el sobrante (este bizcocho sube y queda algo desigualado, es lo que tiene). Rellenamos dos pisos de crema de oreo y montamos. Dejamos reposar en la nevera.

Ahora preparamos los frostings de chocolate. Hacemos cada frosting por separado, batiendo bien la mantequilla (es importante que esté a temperatura ambiente para poder trabajar con ella con comodidad) con el azúcar hasta obtener una textura de pomada. Cuando esté, añadiremos a cada mezcla su respectivo chocolate ya fundido y templado. Con el primero cubrimos todo el bizcocho (parte superior y lateral) -os recomiendo no hacer una capa muy gruesa- y con el segundo, el de chocolate blanco, decoramos la parte superior de la tarta al gusto (yo marqué su circunferencia exterior con ayuda de una manga pastelera y una boquilla de forma estrellada).

Para terminar la decoración, yo utilicé una bolsita de mini oreos y coloqué las galletitas encima de la crema de chocolate blanco por toda la tarta. También cubrí ligeramente los bordes laterales con fideos de chocolate. Procurad tenerla un mínimo de tres cuartos de hora en el frigo para finalizar, ¡y aquí está nuestra tarta Carpe Diem!

…………………………………………………… (Aclaraciones) ………………………………………………………..

1) Frosting: Crema -glaseado dulce- que se utiliza en repostería para cubrir y decorar cupcakes y tartas varias. (Frosting es un término americano, y su equivalente anglosajón es Icing. Recordad, ¡es lo mismo!)

2) Tamizar: Pasar por un colador o tamiz los ingredientes secos para conseguir que estén más sueltos, evitar que se formen grumos y limpiarlos.

3) Truquillo de Papá: Hacemos una bola con el papel de horno que vayamos a usar. Lo mojamos, empapándolo bien, después lo apretujamos para quitar el máximo de agua y ya tenemos el material perfecto para cubrir cualquier molde de cualquier forma.

¡Comentarios, reclamaciones, sugerencias y dudas son bienvenidos! Lo próximo no tendrá nada que ver con esto y se amoldará mucho más a ese “Que tus alimentos sean tu medicina” que tengo puesto por ahí arriba, palabrita…

¡Besitos!

Empezamos…

Exploté.

Tengo que confesar que este no es mi primer blog de cocina, y también que siempre los voy escondiendo por ahí por alguna clase de vergüenza que me debería quitar. Me muevo por la blogosfera desde hace años, y tengo comprobado que soy terriblemente vaga en lo que a actualizar se refiere. Pero también sé que si dejo que avance y crezca conmigo, esto es algo que se mueve solo y (casi) sin esfuerzo. Así que, al lío.

Pero, ¿por qué este blog?

  1. Soy un alma inquieta. Me cosquillean las puntas de los dedos e intentar evitarlo es algo que no va conmigo. Le debo mucho, y cada día más, a esos blogs que están ahí conectándome con el mundo constantemente; algunos desde mi propio país y otros desde el extranjero. No siempre es fácil rechazar alimentos en una dieta, pero (en parte) gracias a Internet llevo años dándome cuenta de que cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. Y vaya ventana. Me encanta comer, me encanta cocinar y me encanta probar. Y aunque no soy, ni mucho menos, una gran cocinera, creo que puedo aportar mi granito de arena a esta enorme red de redes e intentar devolver una parte de todo lo que me han dado hasta el día de hoy, que es mucho.
  2. La fotografía. Esa sí que es mi pasión con mayúsculas, y llevo, en concreto, bastante tiempo detrás de la Fotografía Culinaria, con la necesidad incontrolada de soltar en algún sitio todos esos momentos captados al acabar el plato.
  3. La otra razón que me mueve a esto es la rabia me da no poder contestar como me gustaría a la gente de mi alrededor cuando me pregunta acerca de lo que como. “Andrea… ¿pero qué es la quinoa?”, “Decíamos de ir a cenar a un Kebab, pero claro, tú…”, “¿Qué recetas puedo hacer con el tofu del Mercadona?”. Aquí sí. Aquí os voy a contar qué es ese “rarísimo” semi-cereal, cómo se hace el falafel que tanto os acaba gustando (que lo sé yo), y con qué cara mirar al aburrido tofu tan utilizado por la sub-especie humana de los comehierbas.

Así que, pretendiendo enrollarme más en las próximas publicaciones, abro este humilde espacio de WordPress con intenciones de que contenga un poquito más que recetas de cocina sin carne.

¡Bienvenidos, niños!